Lanzamos dos nuevos seguros de asistencia en carretera para conductores y motoristas

¡Estamos de estreno! En Europ Assistance continuamos innovando: lanzamos dos nuevos productos al mercado. En esta ocasión, pensando especialmente en todos los conductores y motoristas: se trata de dos nuevos seguros de asistencia en carretera para autos y motos, ambos con cobertura en los ámbitos territoriales de Europa.

Estos nuevos seguros ofrecen múltiples coberturas de asistencia en carretera, tales como reparación “in situ”, rescate del vehículo, servicios de conexión, recuperación de vehículo reparado o robado, segunda opinión mecánica, etc. En caso de que no sea posible la ‘reparación de urgencia in situ’, el asegurado tendrá la opción de remolcar su vehículo hasta el taller o concesionario que prefiera dentro de un radio de 300 km o sin límite de kilometraje, según la opción elegida.

Además, y como garantías opcionales, estos seguros también ofrecen asistencia médica y traslado sanitario, defensa jurídica y vehículo de sustitución. Gracias a este completo producto, en caso de inmovilización del vehículo el asegurado podrá disfrutar simultáneamente de varias prestaciones como alojamiento en hotel, traslado o vehículo de sustitución –como garantía opcional-.

Como novedad, Europ Assistance brinda a los motoristas una prestación única en el mercado: la posibilidad de viajar con una garantía específica y opcional para la equipación técnica completa del motorista (casco, botas, guantes, mono, chaqueta y/o pantalón), que cubre la indemnización por su pérdida o por daños irreparables para el conductor o el conductor y su acompañante.

Para más información o contratación del seguro de asistencia en carretera para autos y motos, podéis consultar nuestra web o llamar al teléfono 902 197 791.

Rotondas

Por fin nace el debate sobre las rotondas. Durante años, España abusó descaradamente de las rotondas. Mantengo desde hace mucho que el crecimiento desmesurado de las rotondas ha dado lugar, incluso, al nacimiento de nuevas profesiones. Por ejemplo, la de diseñador de rotondas. Cuando un ayuntamiento vivía su etapa más floreciente, llenaba la ciudad de rotondas. Y si la cosa era como para tirar cohetes añadía unas cuantas fuentes y un par de polígonos industriales. Y a continuación contrataba arquitectos de relumbrón para que decorasen las rotondas. Hoy las fuentes están secas, los polígonos son pasto de la maleza y los maravillosos mini jardines de diseño que ornamentaban nuestras incómodas rotondas se han convertido en secarrales. Y ahora que ya hemos vivido millones de horas en atascos interminables para sortear tanto giro de volante, por fin leo en la prensa que empezamos a cuestionarnos sus bondades.

Autor | Chus Vidal

Foto | Juanedc en Flickr

Microeconomía

Tal vez pueda parecer frívolo, pero cuando viajo fuera de España me fijo mucho en los coches, en la flota automovilística del país en cuestión.

Hace algunos años pasé una temporada en Argentina. ¡Los coches eran muy antiguos! Luego un bonaerense me explicó que, tras el corralito, la gente no tenía plata y se había extendido la costumbre de comprar un viejo auto en un desguace y entre amigos y conocidos, arreglarlo lo suficiente para que rodase. La apariencia y las condiciones de seguridad eran precarias para alguien que procedía de la que entonces se jactaba de ser la octava economía.

Años antes fui testigo de los coches de los años 40 y 50 que circulan en Cuba. Incluso pude ver cómo a uno que se había recalentado en pleno malecón de La Habana, lo rellenaban con agua de lluvia de un charco. Realizada la operación, el coche siguió su camino sin problemas.

También en Marruecos contemplé cómo eran considerados coches estupendos, modelos con muchos, muchos años, en desuso aquí.

Y ahora me pregunto: ¿veré lo mismo en España sin tardar mucho? No es un mal menor, es un síntoma terrible de lo que nos está pasando.

Autor | Chus Vidal

Foto | Mr Ush en Flickr

Sobre ruedas…

Hace muchos, muchos años, conocí a un individuo que me contó, así como para epatarme, que él tenía una tarjeta de crédito que, entre otras ventajas, le ofrecía la posibilidad de mandarle un mecánico que le cambiase la rueda pinchada, para no ensuciarse las manos ni el blazer, naturalmente azul marino con botones dorados.

Hoy es muy difícil ver a alguien en el arcén cambiando una rueda, ni nos lo planteamos.

Ese mismo tipo, en la actualidad, me contaría que, además, si el mecánico tarda más de una hora en llegar, él recibe una indemnización, a modo de compensación. Esto incluso ya hay campañas en TV que nos lo anuncian.

Cómo ha cambiado el cuento. ¿Verdad?

Autor | Chus Vidal

Foto | David G… en Flickr